Nivel 0 · Lección 1 de 4
Cómo hacer un presupuesto que funcione
La mayoría de los presupuestos fracasan por lo mismo: piden demasiado. Aquí va uno que se sostiene, con la única cuenta que de verdad importa.
Autor de Euro a Euro · Revisado el
En 30 segundos
- Un presupuesto útil sólo responde a tres preguntas: cuánto entra, cuánto sale y cuánto sobra.
- Los gastos que llegan una vez al año, como el seguro del coche, se reparten entre doce; si no, cada recibo parece un imprevisto.
- Lo que sobra es el dinero con el que vas a construir el colchón, quitar deudas e invertir: todo lo demás depende de ese número.
En esta lección · 7 apartados
Casi todo el mundo que intenta hacer un presupuesto lo abandona en tres semanas. No es falta de voluntad: es que el método pide demasiado. Apuntar cada café, clasificar cada compra, sentir que has fallado porque un sábado te pasaste veinte euros.
Un presupuesto que dura se parece más a mirar el salpicadero del coche que a llevar la contabilidad de una empresa. No necesitas saber dónde va cada euro. Necesitas saber tres cosas.
Cuánto entra, cuánto sale y cuánto sobra. Todo lo demás es opcional.
La única cuenta que importa
Ingresos menos gastos. El resultado se llama sobrante, y es el número que decide todo lo que puedes hacer después: si puedes montar un colchón, si puedes empezar a invertir, si puedes dejar de pagar intereses.
Si ese número es positivo, tienes margen de maniobra aunque sea pequeño. Si es negativo, has encontrado el problema, y encontrarlo ya es media solución. Mucha gente vive años sin saber de qué lado está.
Empieza por lo que entra
Suma lo que te llega cada mes de forma razonablemente fiable: la nómina, y cualquier ingreso recurrente que no dependa de que tengas un buen mes.
Dos avisos sobre esto:
- Usa el neto, no el bruto. Lo que te ingresan en la cuenta, no lo que pone el contrato.
- Si cobras catorce pagas, reparte las extras entre los doce meses. Contar con 1.400 € once meses y 2.800 € en junio y diciembre distorsiona el plan. Divide el total anual entre doce y trabaja con esa cifra.
Si tus ingresos son irregulares, coge los últimos seis meses y usa el más bajo, no la media. Un presupuesto que solo funciona en los meses buenos no es un presupuesto.
Ahora lo que sale, en dos montones
Aquí está el truco que hace que esto sea rápido. No hacen falta cuarenta categorías: hacen falta dos montones.
Los gastos fijos son los que se pagan solos: alquiler o hipoteca, suministros, seguros, cuotas, el préstamo del coche. Aparecen todos los meses, más o menos iguales, y no piensas en ellos. Justo por eso son los que más pesan y los que más se pueden mejorar: renegociar una sola vez el seguro del coche ahorra todos los meses del año que viene sin que tengas que tomar ninguna decisión más.
Los gastos variables son los que dependen de lo que hagas: la compra, el ocio, los caprichos. Son los que todo el mundo intenta recortar primero, y son los más incómodos de recortar, porque cada euro exige una renuncia consciente.
El error del seguro del coche
Hay un tipo de gasto que rompe casi todos los presupuestos caseros: el que se paga una vez al año.
El seguro del coche, el del hogar, la revisión, la matrícula, el IBI. Son 480 € que no aparecen en tu presupuesto mensual, así que el mes que llegan parece que te has descontrolado, cuando en realidad lo que pasa es que llevabas once meses contando mal.
Un gasto de 480 € al año son 40 € al mes, los pagues cuando los pagues. Repártelo. Tu presupuesto será menos optimista y mucho más cierto.
Qué hacer con el número que te sale
Cuando tengas el sobrante delante, pasará una de tres cosas.
Es negativo. Le ocurre a mucha más gente de la que lo dice. Lo importante es que ya sabes en cuánto, que es lo que te permite hacer algo. Mira primero los fijos: el alquiler es difícil de mover, pero seguros, tarifas de móvil, suscripciones y financiaciones se renegocian o se cancelan. Si hay deuda cara de por medio, esa es la siguiente lección que te toca.
Es pequeño pero positivo. Perfecto. No necesitas que sea grande para empezar: 50 € al mes durante muchos años hacen bastante más de lo que la intuición dice. Lo verás en el nivel 1.
Es holgado. Entonces la pregunta ya no es cuánto te sobra, sino adónde va. Si el sobrante se queda flotando en la cuenta corriente, se gasta solo. Ponle destino el mismo día que cobras.
Sobre las reglas del 50/30/20
Habrás oído que hay que destinar un 50 % a necesidades, un 30 % a deseos y un 20 % al ahorro. Como orientación está bien. Como norma, no: con un alquiler de 800 € y un sueldo de 1.500 €, la vivienda sola ya se come más de la mitad, y no porque estés haciendo nada mal.
Úsala para detectar desequilibrios grandes, no para sentirte mal por no cumplirla.
Hazlo con tus números
La teoría es corta porque la parte útil es ver tu caso. En Mi dinero tienes las categorías preparadas, los gastos anuales se reparten solos y el sobrante se calcula mientras escribes. Son cinco minutos y no tienes que registrarte: los datos se quedan en tu navegador.
Cuando lo tengas, vuelve aquí y sigue con el colchón, que es lo que hace que un plan aguante el primer imprevisto.
Dónde comprobarlo
Quién lo escribe
Achraf Benaim
Tiene 20 años y aprendió a invertir mientras estudiaba y compaginaba dos trabajos. Escribe lo que le habría gustado leer al empezar. No es asesor financiero.
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Contenido educativo. No constituye asesoramiento financiero. Las rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras.