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Euro a Euro

Nivel 0 · Lección 2 de 4

El fondo de emergencia

El dinero que evita que un imprevisto se convierta en una deuda. Cuánto necesitas, dónde guardarlo y por qué va antes que invertir.

Achraf Benaim

Autor de Euro a Euro · Revisado el

8 min de lectura

En 30 segundos

  • El fondo de emergencia es dinero disponible en horas y sin riesgo, reservado para imprevistos o para cubrirte si se cortan tus ingresos.
  • La cuenta es gastos esenciales por meses a cubrir: tres si tu empleo es estable, seis si tus ingresos varían, nueve o más si eres autónomo.
  • Va antes que invertir: sin colchón, el primer susto te obliga a vender en el peor momento.
En esta lección · 6 apartados
  1. 1Qué es y qué no es
  2. 2Cuánto: la cuenta y el criterio
  3. 3Dónde guardarlo
  4. 4¿Y el paro, la indemnización, la familia?
  5. 5¿Antes o después de invertir?
  6. 6Y cuando ya lo tengas

Se rompe la lavadora. El coche necesita una reparación de 700 €. Te quedas sin trabajo y tardas cuatro meses en encontrar otro.

Ninguna de esas cosas es una catástrofe si tienes dinero apartado. Todas lo son si no lo tienes, porque entonces la única salida es una tarjeta, un préstamo rápido o vender algo en mal momento. El fondo de emergencia no es un lujo de gente con dinero: es precisamente lo que impide que un problema de 700 € se convierta en una deuda de 1.200 €.

El fondo de emergencia no está para rendir. Está para que un imprevisto no te obligue a tomar la peor decisión disponible.

Qué es y qué no es

Es dinero tuyo, disponible en horas y que no puede perder valor de golpe, reservado para gastos imprevistos o para cubrirte si tus ingresos se cortan.

No es el ahorro para las vacaciones. No es la entrada del piso. No es el dinero invertido. Si lo mezclas con otros objetivos, dejará de estar cuando haga falta, que es lo único que se le pide.

Cuánto: la cuenta y el criterio

La cuenta es sencilla:

Gastos mensuales esenciales × meses que quieres cubrir

Lo que cuesta acertar es la primera parte. Esenciales son los gastos que seguirías pagando aunque mañana te quedaras sin ingresos: vivienda, suministros, alimentación, transporte, seguros y las cuotas de deudas que ya tengas. El ocio, los restaurantes y las suscripciones no cuentan, porque en un mes malo se recortan.

Eso hace que el objetivo sea bastante más bajo de lo que la gente teme. Si gastas 1.800 € al mes pero tus esenciales son 1.200 €, tu fondo de seis meses son 7.200 €, no 10.800 €.

Cuántos meses

La regla habitual dice entre tres y seis. Lo que de verdad manda es cuánto tardarías en reemplazar tus ingresos:

Tu situaciónReferenciaPor qué
Empleo estable, sector con demanda3 mesesTiempo razonable para reorganizarte
Ingresos variables o contratos temporales6 mesesEl colchón absorbe los meses flojos
Autónomo o negocio propio9 meses o másSin la misma red y con gastos de la actividad

Súbelo si tienes personas a tu cargo, una hipoteca alta o una profesión en la que encontrar trabajo lleva tiempo. No hay un número correcto: hay un número con el que duermes tranquilo.

Fondo de emergencia

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Dónde guardarlo

Donde puedas sacarlo en horas y donde no pueda caer de valor. Eso deja fuera la bolsa y los fondos de inversión, por una razón muy concreta: las emergencias tienen la mala costumbre de coincidir con las crisis. Si te quedas sin trabajo en el mismo mes en que el mercado cae un 30 %, el fondo habrá fallado justo cuando lo necesitabas.

Lo razonable es una cuenta separada de la que usas a diario —separada importa, porque el dinero que ves se gasta— o un producto sin riesgo de mercado del que puedas disponer rápido.

¿Y el paro, la indemnización, la familia?

Es tentador contarlos como parte del colchón. Mejor no.

Ni siempre se cobran, ni se cobran de inmediato, ni cubren lo mismo que tu sueldo. Si quieres tenerlos en cuenta, hazlo reduciendo los meses que te propones cubrir, no sumando dinero que todavía no existe.

¿Antes o después de invertir?

Lo habitual es completarlo primero, y el motivo no es la prudencia abstracta: sin colchón, el primer imprevisto te obliga a deshacer inversiones, probablemente con pérdidas y probablemente con una factura fiscal. Invertir con la sensación de que cualquier susto te va a obligar a vender es una forma bastante fiable de tomar malas decisiones.

Dicho esto, el mundo real admite matices. Si a tu ritmo de ahorro tardarías tres años en completarlo, mucha gente reparte: una parte al colchón y otra a empezar a invertir, para no perder tres años de tiempo en el mercado. En Mi dinero puedes mover ese reparto con un deslizador y ver qué pasa con tus números.

Lo que sí conviene tener claro es el orden cuando hay deuda cara de por medio: una tarjeta al 20 % pesa más que casi cualquier otra cosa. Eso es la siguiente lección.

Y cuando ya lo tengas

Dos cosas. La primera: úsalo sin culpa cuando toque. Para eso está; un fondo que no se usa nunca porque da pena tocarlo no sirve de nada.

La segunda: repónlo. Después de una emergencia, el objetivo vuelve a ser llenarlo, antes que cualquier otra cosa. Es un ciclo, no una meta que se alcanza una vez.

Dónde comprobarlo

Quién lo escribe

Achraf Benaim

Tiene 20 años y aprendió a invertir mientras estudiaba y compaginaba dos trabajos. Escribe lo que le habría gustado leer al empezar. No es asesor financiero.

Su historia y cómo trabaja

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Contenido educativo. No constituye asesoramiento financiero. Las rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras.