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Euro a Euro

Nivel 0 · Lección 3 de 4

Deudas: cuáles pagar primero

No todas las deudas son iguales. Cuál quitarte antes, por qué la tarjeta revolving es un caso aparte y cuándo amortizar hipoteca no es la mejor idea.

Achraf Benaim

Autor de Euro a Euro · Revisado el

8 min de lectura

En 30 segundos

  • El orden para pagar deudas lo marca el tipo de interés, no el importe: primero la más cara.
  • Las tarjetas revolving y los préstamos rápidos son prioridad absoluta; la hipoteca, normalmente, no corre tanta prisa.
  • Amortizar una deuda equivale a conseguir una rentabilidad segura igual a su interés: esa es la comparación honesta con invertir.
En esta lección · 7 apartados
  1. 1Por qué manda el tipo de interés
  2. 2El orden que tiene sentido
  3. 3Cómo atacar varias deudas a la vez
  4. 4Las tarjetas revolving, un caso aparte
  5. 5La hipoteca: por qué no corre tanta prisa
  6. 6Amortizar o invertir: la comparación honesta
  7. 7Por dónde seguir

Hay una idea muy extendida: que deber dinero es malo y hay que quitárselo de encima cuanto antes, sea la deuda que sea. Es una idea bienintencionada que hace perder dinero a mucha gente.

Una hipoteca al 2 % y una tarjeta al 20 % son dos cosas distintas con el mismo nombre. Tratarlas igual lleva a dedicar esfuerzo a la que menos duele mientras la que de verdad sangra sigue ahí.

Lo que decide el orden no es cuánto debes, sino a qué interés lo debes.

Por qué manda el tipo de interés

Cuando pagas una deuda anticipadamente, te ahorras los intereses que ibas a pagar por ella. Ese ahorro es, en la práctica, una rentabilidad: si te quitas una deuda al 18 %, has conseguido un 18 % garantizado, sin riesgo de mercado y sin pagar impuestos por ello.

No hay ninguna inversión que te ofrezca eso con certeza. Por eso la deuda cara se paga antes que cualquier otra cosa, incluso antes de completar el colchón del todo.

El orden que tiene sentido

  1. Un colchón mínimo, de alrededor de un mes de gastos esenciales. Sin él, cada imprevisto se paga con más deuda y no sales nunca del bucle.
  2. La deuda cara: tarjetas, revolving, créditos al consumo, financiaciones de tiendas. Todo lo que pase de un tipo de dos dígitos.
  3. El fondo de emergencia completo, ya con los meses que te correspondan.
  4. La deuda barata, si es que queda. Aquí la respuesta deja de ser obvia.

Cómo atacar varias deudas a la vez

Si tienes más de una, hay dos métodos que funcionan y uno es matemáticamente mejor.

Avalancha. Pagas el mínimo de todas y todo lo que te sobre va a la del tipo de interés más alto. Cuando cae, pasas a la siguiente. Es la que menos intereses te hace pagar en total: la mejor en euros.

Bola de nieve. Igual, pero empezando por la deuda más pequeña en importe. Pagas algo más de intereses, a cambio de quitarte deudas de encima antes, lo que se nota en las ganas de seguir.

La avalancha gana en la hoja de cálculo. La bola de nieve gana si el problema es abandonar a mitad de camino, y abandonar a mitad de camino es mucho más caro que unos euros de intereses. Elige sabiendo cuál es tu riesgo real.

Las tarjetas revolving, un caso aparte

Si tienes una tarjeta de pago aplazado —lo que suele llamarse revolving—, esa va primero y con diferencia.

El mecanismo es el problema: pagas una cuota mensual pequeña y fija, y como los intereses son altos, buena parte de esa cuota se va solo en intereses. El capital baja despacio o casi no baja. El resultado es que puedes estar pagando durante años una compra que hiciste una vez, y acabar devolviendo bastante más del doble sin que en ningún momento parezca que estás haciendo nada raro.

La hipoteca: por qué no corre tanta prisa

La hipoteca suele ser la deuda más grande y la más barata. Y esa combinación confunde: como el número asusta, parece la prioridad, cuando normalmente es la última de la lista.

Antes de amortizar, mira tres cosas:

  • A qué tipo estás. Con una hipoteca a tipo bajo, el dinero puede rendir más en otro sitio a largo plazo. Con una a tipo alto, amortizar se vuelve atractivo.
  • Si tienes el colchón hecho. Meter tus ahorros en la hipoteca es convertirlos en ladrillo: no puedes recuperarlos si se rompe algo. Primero la red, luego la hipoteca.
  • Si te queda deducción por vivienda habitual. Quienes compraron antes de 2013 pueden conservar una deducción en el IRPF que cambia las cuentas. Si es tu caso, compruébalo antes de amortizar: la respuesta depende de tu situación concreta.

Amortizar o invertir: la comparación honesta

Esta es la pregunta que más se repite, y la respuesta corta es que se comparan dos cosas que no son comparables del todo.

Amortizar te da una rentabilidad segura igual al tipo de tu préstamo. Invertir te da una rentabilidad esperada, que puede ser mayor o menor, y que en el camino incluye años en rojo.

Una forma sensata de decidirlo: si el tipo de tu deuda es alto, amortiza y no le des más vueltas. Si es bajo, la respuesta depende de cuánto te pesa psicológicamente deber dinero. Hay gente que duerme mejor sin hipoteca aunque los números digan otra cosa, y eso es un motivo perfectamente válido: un plan que te quita el sueño no lo vas a mantener.

Por dónde seguir

Si todavía no sabes cuánto te sobra cada mes, empieza por ahí: es el dinero con el que vas a atacar todo esto. En Mi dinero lo tienes en cinco minutos.

Y cuando la deuda cara esté fuera y el colchón hecho, queda una última pieza antes de invertir: que ahorrar deje de depender de tu fuerza de voluntad. Es la siguiente lección, ahorrar sin agobiarte.

Dónde comprobarlo

Quién lo escribe

Achraf Benaim

Tiene 20 años y aprendió a invertir mientras estudiaba y compaginaba dos trabajos. Escribe lo que le habría gustado leer al empezar. No es asesor financiero.

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Contenido educativo. No constituye asesoramiento financiero. Las rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras.