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Interés compuesto

Pon lo que tienes, lo que podrías aportar cada mes y cuántos años te quedan por delante. Verás cuánto de ese dinero futuro lo pones tú y cuánto lo pone el tiempo.

Qué calcula y cómo leerlo

El interés compuesto es lo que pasa cuando los rendimientos que genera tu dinero se quedan dentro y empiezan a generar rendimientos ellos mismos. Al principio casi no se nota. A partir de cierto punto, la parte que crece sola pesa más que lo que aportas.

Cómo leer el resultado. La cifra grande es el saldo final si la rentabilidad que has puesto se cumpliera todos los años por igual. En la realidad no pasa: hay años buenos, años malos y años planos. Lo útil del número no es su exactitud, sino el orden de magnitud y ver cómo cambia cuando mueves los años o la aportación.

El gráfico es la parte importante. La franja inferior es tu dinero; la dorada, lo que ha generado el interés compuesto. Alarga los años y fíjate en cuándo la franja dorada adelanta a la tuya: ese cruce es la razón por la que empezar pronto importa más que acertar con el producto.

Y la inflación. Si activas el ajuste, verás lo que ese dinero podría comprar en euros de hoy. Es un número más pequeño y más honesto: 200.000 € dentro de 30 años no dan para lo que dan ahora.

Supuestos del cálculo: aportaciones al final de cada mes, rentabilidad anual efectiva (no nominal dividida entre doce) y sin tener en cuenta comisiones ni impuestos. Para lo que cuestan las comisiones tienes su propia calculadora.

Preguntas frecuentes

¿Qué rentabilidad debería poner?

La que tú consideres razonable, sabiendo que es una suposición. Los escenarios que ofrecemos (3 %, 5 % y 7 %) son puntos de partida habituales para carteras con distinto nivel de riesgo, no previsiones. Cuanta más rentabilidad esperes, más caídas tendrás que aguantar por el camino. Si dudas, prueba con varias y quédate con el rango, no con un número exacto.

¿Por qué el resultado no coincide con otras calculadoras?

Casi siempre por dos motivos. El primero es cuándo se aporta: aquí el dinero entra al final de cada mes, que es lo conservador; si entra al principio, el resultado sale algo mayor. El segundo es cómo se interpreta el porcentaje anual: aquí un 7 % anual significa que doce meses componiendo dan exactamente un 7 %, mientras que otras calculadoras dividen entre doce, lo que infla el resultado.

¿Esto tiene en cuenta los impuestos?

No. El cálculo muestra el valor de la inversión antes de impuestos. En España, al vender pagarás IRPF sobre la ganancia según los tramos de la base del ahorro, y mientras no vendas no tributas. Puedes estimar esa factura en la calculadora de impuestos al vender inversiones.

¿Y si un año pierdo dinero?

Ocurrirá. Esta calculadora aplica la misma rentabilidad todos los años para que se entienda el efecto del tiempo, pero los mercados no se mueven en línea recta. Un plan realista asume caídas de dos dígitos en algún momento; lo que las hace llevaderas es tener el fondo de emergencia hecho y no necesitar ese dinero a corto plazo.

Contenido educativo. No constituye asesoramiento financiero. Las rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras.