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Euro a Euro

Nivel 3 · Lección 4 de 4

Rebalancear la cartera

Con el tiempo, lo que más sube acaba pesando más de lo que decidiste. Rebalancear es volver al reparto elegido: cuándo hacerlo, cómo hacerlo sin pagar impuestos de más y por qué casi nadie lo hace.

Achraf Benaim

Autor de Euro a Euro · Revisado el

8 min de lectura

En 30 segundos

  • Si no haces nada, la parte que más sube va ganando peso y tu cartera acaba siendo más arriesgada de lo que elegiste.
  • Rebalancear es devolverla al reparto decidido: una vez al año, cuando se desvía demasiado o, lo más cómodo, dirigiendo las nuevas aportaciones a lo que se ha quedado corto.
  • En España, con fondos de inversión se puede rebalancear con traspasos sin pagar impuestos; con ETF y acciones, vender tributa.
En esta lección · 6 apartados
  1. 1Por qué la cartera se desvía sola
  2. 2Para qué sirve, y para qué no
  3. 3Tres maneras de hacerlo
  4. 4El detalle español: los impuestos
  5. 5Cuando lo que cambia eres tú
  6. 6Tu regla, por escrito

Empezaste con un reparto claro: un 70 % en bolsa y un 30 % en renta fija, porque era el riesgo que aguantabas. Pasan tres años buenos y no tocas nada. Un día miras la cuenta y tienes casi un 77 % en bolsa.

No has decidido asumir más riesgo. Lo ha decidido el mercado por ti.

Rebalancear es vender un poco de lo que ha ido bien para comprar lo que ha ido peor, y así volver al reparto que elegiste. Va contra el instinto, y precisamente por eso funciona como freno.

Por qué la cartera se desvía sola

Las distintas partes de una cartera no crecen al mismo ritmo. Lo que más sube gana peso sin que hagas nada. Con números:

Al empezarTres años despuésPeso final
Bolsa (sube un 50 %)7.000 €10.500 €76,8 %
Renta fija (sube un 6 %)3.000 €3.180 €23,2 %
Total10.000 €13.680 €

Ninguna de las dos partes lo ha hecho mal. Pero la cartera de hoy ya no es la que elegiste: si llega una caída fuerte de la bolsa, te pillará con más riesgo del que decidiste que aguantabas.

Para qué sirve, y para qué no

Rebalancear no es una forma de ganar más. En una racha larga de subidas de la bolsa, quien rebalancea gana algo menos que quien deja correr la cartera, porque va vendiendo parte de lo que sube.

Sirve para otra cosa: mantener el riesgo que elegiste. Y de paso te obliga a hacer lo que casi nadie hace por su cuenta, que es vender un poco de lo que está caro y comprar lo que está barato, sin tener que adivinar nada.

Tres maneras de hacerlo

MétodoCómo funcionaLo bueno y lo malo
Por calendarioUna vez al año, en un mes fijo, vuelves al repartoSencillo y fácil de cumplir; entre revisión y revisión puede desviarse
Por bandasSólo cuando una parte se aleja más de, por ejemplo, 5 puntosActúa cuando hace falta; exige mirar la cartera de vez en cuando
Con las aportacionesEl dinero nuevo va a la parte que se ha quedado cortaNo hay que vender nada; tarda más si la cartera es grande

En el ejemplo de arriba, volver al 70/30 supone pasar 924 € de la bolsa a la renta fija. Si en vez de vender aportas 300 € al mes y los mandas todos a la renta fija, en cuatro o cinco meses estás otra vez en el reparto elegido sin haber vendido nada.

El detalle español: los impuestos

Aquí la forma de invertir cambia mucho el coste de rebalancear:

  • Con fondos de inversión, puedes mover dinero de un fondo a otro con un traspaso, y Hacienda no lo considera una venta. Rebalancear no te cuesta impuestos.
  • Con ETF o acciones, mover dinero es vender, y vender con ganancia tributa ese año. En el ejemplo, vender 924 € de un ETF de bolsa que ha subido un 50 % supondría declarar unos 308 € de ganancia.
  • Con un fondo mixto o una cartera gestionada que ya combina bolsa y renta fija, el rebalanceo lo hace el propio producto por dentro, y a ti no te genera impuestos.

Cuando lo que cambia eres tú

Hay dos razones distintas para mover una cartera, y conviene no mezclarlas:

  • Rebalancear es volver al reparto que ya elegiste, porque el mercado lo ha movido.
  • Cambiar el reparto es decidir otro, porque ha cambiado tu vida: te acercas a la fecha en la que necesitarás el dinero, cambian tus ingresos o cambia lo que aguantas.

Lo segundo es normal y sano cuando responde a tu plan. Por ejemplo, ir bajando el peso de la bolsa poco a poco en los años previos a necesitar el dinero es una forma habitual de reducir el riesgo de que una caída llegue en el peor momento.

Tu regla, por escrito

Igual que con las aportaciones, lo mejor es decidirlo una vez y dejarlo escrito:

Mi reparto es X % bolsa / Y % renta fija. Lo reviso cada [mes], o antes si una parte se aleja más de 5 puntos. Rebalanceo primero con las aportaciones y, si no basta, con traspasos.

Con esto se cierra el nivel 3. Queda la parte de la que nadie quiere hablar y que cambia bastante los números: los impuestos. El nivel 4 empieza por cómo tributan tus inversiones.

Dónde comprobarlo

Quién lo escribe

Achraf Benaim

Tiene 20 años y aprendió a invertir mientras estudiaba y compaginaba dos trabajos. Escribe lo que le habría gustado leer al empezar. No es asesor financiero.

Su historia y cómo trabaja

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Contenido educativo. No constituye asesoramiento financiero. Las rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras.